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Siete claves para un amor para toda la vida Por el doctor James Dobson Para todos aquellos que están considerando casarse, le invitamos a leer estas siete recomendaciones para tener un matrimonio para siempre: 1. En cierta ocasión, un maestro de la escuela dominical me dio un consejo que jamás olvidaré. Este maestro me dijo: "No te cases con la persona con la que tú piensas que puedes vivir. Cásate con la persona con la cual no podrías dejar de vivir." Hay una gran verdad en este consejo. El matrimonio puede ser difícil aun cuando dos personas están apasionadamente enamoradas, pero es como un asesinato cuando ellos no tienen ni siquiera el amor como fundamento. 2. No te cases con alguien cuyas características sientes que son intolerables. Tal vez tú planees cambiar a tal persona en el futuro pero es probable que eso no ocurra. La conducta de la persona fue formada muy temprano durante la niñez y es muy difícil alterarla. Para poder cambiar un patrón de conducta profundamente cincelado, tienes que construir un dique muy fuerte, cavar otro canal y redirigir el río hacia una nueva dirección. Ese esfuerzo por lo general no es exitoso. Así que, si tú no puedes vivir con la característica que ves en la otra persona durante el tiempo del noviazgo, tal característica te puede plagar por el resto de tu vida. Por ejemplo, una persona que bebe cada noche, es muy probable que renuncie a tal hábito después de la luna de miel. Si mal gasta el dinero, o si es básicamente desarreglado, o tiende a ponerse violento cuando se irrita, o es extremadamente egoísta, éstas son banderas rojas que tú no deberías ignorar. ¡Lo que ves es lo que obtienes! Por supuesto, todos tenemos faltas, y no estoy sugiriendo que esa persona tiene que ser perfecta para ser un candidato al matrimonio. En realidad mi punto es que tú tienes que decidir si puedes tolerar una conducta inestable por el resto de tu vida, porque esa será la duración de tiempo que tendrás para soportar el asunto. 3. ¡No te cases impulsivamente! No puedo pensar en otra forma mejor de que arruines tu vida, que saltar a esta decisión tan critica sin antes pensarlo seriamente y en oración. Recuerda, la relación de noviazgo ha sido designada para esconder la información, no para revelarla. Los dos ponen la mejor cara para aquél a quien desean atraer. Guardan secretos que puedan hacer peligrar la relación. Por eso mismo, muchos recién casados se llevan una gran sorpresa durante el primer año de su vida matrimonial. Yo sugiero que tomes por lo menos un año para lograr pasar detrás de la fachada y conocer el carácter interior de la persona. 4. Si tú eres un cristiano profundamente consagrado, no te permitas entrar en una relación de “yugos desiguales” con un incrédulo. Es posible que tengas la esperanza de ganar a tu cónyuge para el Señor en el futuro, y en ocasiones eso sí ocurre. Pero contar con ello es un gran riesgo, y en realidad también es una tontería. Nuevamente, esta es una pregunta que requiere una buena respuesta: ¿Cuán crítico es para mí que mi cónyuge comparta mi fe? Esto es algo esencial y no negociable, como nos dice la Escritura que debe ser para los creyentes, entonces se le debe dar a este asunto un alto nivel de prioridad antes de tomar la decisión de casarse. 5. No te vayas a vivir con la persona antes de casarte. Hacer algo así es una mala idea por varias razones. Primero, es algo inmoral y una violación a las leyes de Dios. Segundo, tira por debajo la relación y muchas veces conduce al divorcio. Muchos estudios demuestran que las parejas que viven juntos antes del matrimonio, tienen un 50 por ciento más de posibilidades de divorciarse que aquellos que se casan primero; y esto basado en una información que ya tiene 50 años. Aquellos que cohabitan también tienen matrimonios menos satisfactorios e inestables. 6. No te cases muy joven. Aquellos que se casan entre los 14 y los 17 años de edad son dos veces más proclives al divorcio que las parejas que esperan hasta los veintes. El formar una familia requiere algunas características que vienen con la madurez, como por ejemplo la generosidad, la estabilidad y el autocontrol. Es mejor esperar para que estas características se afirmen en nosotros. 7. Finalmente, el mayor secreto de un amor para toda la vida es este: puesto de una manera sencilla, la estabilidad en el matrimonio es un subproducto de una determinación de hierro por hacer que el matrimonio funcione. Si ustedes escogen casarse, entren en ese convenio con la decisión de permanecer comprometidos el uno con el otro para toda la vida. Nunca amenacen con dejar a su cónyuge durante los momentos de enojo. No se permitan ni siquiera considerar la posibilidad de un divorcio. ¡l renunciar al matrimonio no debe ser una opción para quienes desean llegar a la meta! PARA QUE REGRESE LA ATRACCIÓN AL MATRIMONIO Mitch Temple, M.S., LMFT
"Ya no me atrae
Miguel. Hemos perdido la chispa de amor en nuestro matrimonio. Ni
siquiera quiero estar cerca de él, mucho menos sentirme atraída por
el. Simplemente nos hemos alejado. Es como que si fuera un
desconocido. Bueno, talvez más como un socio de negocios.
Interactuamos y nos llevamos bien por los niños y nada más." Las expresiones de frustración de Sonia sobre cómo ha perdido la chispa de amor en el matrimonio son comunes. Después de la etapa de la luna de miel (1 a 2 años), la etapa de la realidad empieza (2-15 años). Es durante este periodo que los defectos personales del cónyuge salen a relucir. El trabajo va a toda velocidad, los niños ocupan 23.5 horas de su día, está muy estresada y cansada para arreglarse y ponerse guapa, mucho menos salir juntos. Además de todo esto, no existe el tiempo en pareja, los conflictos comienzan a surgir y las heridas invaden el matrimonio. Por estas razones y muchas más, el amor y la atracción mueren en el matrimonio. ¿Hay una solución para este problema? ¿Puede una pareja sentirse atraída el uno al otro a pesar de que ya no exista esa chispa de atracción? ¡Absolutamente, si! Acuérdese cómo eran las cosas antes de casarse. ¿Cuáles eran aquellas cosas que contribuyeron a la atracción de su pareja? ¿Qué era aquello que hacía a la relación "arder" de emoción? Antes de casarse, seguramente su parejea y usted se enfocaban en acciones que formaban las bases de una relación. Hablaban lo más que podían durante el día. Dedicaban tiempo para hablar en persona. Ponían al lado los intereses propios con tal de agradar a su pareja. Salían juntos. Ignoraban los pequeños defectos y se concentraban en lo positivo de su pareja. Se arreglaban lo más atractivo posible cuando iban a verse con su media naranja. Ahora, años después, el deseo de hacer algo por su pareja se ha desvanecido. Pero fue el hacer cosas básicas para su pareja lo que creó la atracción al principio. ¿Si esto es cierto entonces cómo pueden regresar a sentir aquello que se sentía cuando eran novios? Le doy las siguientes sugerencias:
Es nuestro de deseo que la atracción, la intimidad y el amor a su pareja hayan sido fortalecidos por medio de estos consejos. Si desea más información sobre temas relacionados con el matrimonio por favor llámenos al 1-800-434-2345 (8am a 5pm Tiempo de Montaña) o si esta interesado en nuestras conferencias para matrimonios, por favor escribanos a conferencias@enfoquealafamilia.com . Adicionalmente, si desea darnos sus comentarios sobre este artículo, por favor escríbanos a articulos@enfoquealafamilia.com Texto de Meditación:
Doctor James Dobson Mi consejo a las parejas jóvenes es simplemente éste: No permitan que la posibilidad del divorcio entre en sus pensamientos. Incluso en momentos de gran conflicto y desaliento, el divorcio no es la solución. Sólo sustituye una nueva serie de sufrimientos por los que quedan atrás. Guarden su relación de la erosión como si estuvieran defendiendo sus propias vidas. Sí, ustedes pueden lograrlo juntos. No sólo pueden sobrevivir, sino que pueden mantener su amor vivo si le dan prioridad en su sistema de valores. Cualquiera de los siguientes males pueden destruir su relación si les dan lugar en sus vidas:
1. El exceso de
trabajo o compromisos y el agotamiento físico
2. Las deudas muy
grandes y el conflicto en cuanto a cómo se gastará el dinero
3. El egoísmo
4. La
interferencia de los suegros
5. Las
expectativas poco realistas
6. Los invasores
del espacio
7. El abuso del
alcohol y de otras sustancias químicas
8. La
pornografía, los juegos de azar y otras adicciones Tal vez esta advertencia les parezca tonta e incluso mojigata a mis lectores, pero he hecho un estudio de veinticinco años de duración sobre personas que arruinaron sus vidas. Sus problemas a menudo comienzan con la experimentación con un mal conocido y finalmente terminan en la muerte física o la muerte del matrimonio. Las restricciones y los mandamientos de las Escrituras se han diseñado para protegernos del mal, aunque es algo difícil de creer cuando somos jóvenes. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Si mantenemos nuestras vidas limpias y no nos permitimos jugar con el mal, las adicciones que han hecho estragos en la humanidad nunca nos podrán tocar.
9. La frustración
sexual, la soledad, la baja autoestima y la quimera de la
infidelidad
10. El fracaso en
los negocios
11. El éxito en
los negocios
12. Casarse
demasiado jóvenes Las presiones de la adolescencia y las tensiones de los primeros años de vida matrimonial no hacen un buen dúo. Terminen lo primero antes de emprender lo segundo. Éstos son los asesinos del matrimonio que he visto más a menudo. Pero, en verdad, la lista es prácticamente interminable. Todo lo que se necesita para que crezcan las malas hierbas más fuertes es una pequeña grieta en la vereda. Si van a vencer la ley de las probabilidades en relación al divorcio y mantener una unión matrimonial estrecha a largo plazo, deben emprender la tarea con seriedad. El orden natural de las cosas los alejará el uno del otro, no los unirá. ¿Cómo vencerán la ley de las probabilidades? ¿Cómo formarán una relación sólida que dure hasta que la muerte los haga emprender el último viaje? ¿Cómo se incluirán ustedes entre el número cada vez más reducido de parejas de mayor edad que han cosechado toda una vida de recuerdos y experiencias felices? Aun después de cincuenta o sesenta años de casados, todavía se buscan mutuamente para darse aliento y comprensión. Sus hijos han crecido dentro de un ambiente estable y amoroso, y no tienen cicatrices emocionales o recuerdos amargos que borrar. A sus nietos no se les tiene que explicar con delicadeza por qué “los abuelos ya no viven juntos”. Sólo el amor prevalece. Así es como Dios quería que fuera, y todavía sigue siendo algo posible que ustedes pueden alcanzar. Pero no hay tiempo que perder. Refuercen las riberas del río. Defiendan el fuerte. Traigan las dragas y hagan más profundo el lecho del río. Mantengan las poderosas corrientes en sus propios cauces. Sólo esa medida de determinación mantendrá el amor con el que comenzaron, y hay muy poco en la vida que compita con esa prioridad. El Dr. James Dobson es fundador y presidente de Enfoque a la Familia. EL DISEÑO DE DIOS PARA EL MATRIMONIO Por Carol Heffernan Es fácil pensar que sólo "otras personas" se divorcian, que su propio matrimonio está de alguna manera inmune al dolor del corazón, a la infidelidad o a las peleas en cuanto a quien se queda con la casa, con el carro y con el perro. Después de todo, ¿quién de nosotros llegaría a la boda si creyésemos que nuestra relación va a terminar en la corte de divorcio? La verdad es que ninguna relación viene con una garantía de por vida. Aun cuando los hombres y las mujeres que crecieron en hogares estables, quienes asisten a la iglesia y se consideran cristianos, que prometen “hasta que la muerte nos separe” pueden ver de todas maneras ver cómo todo se destruye. Como cristianos, sabemos que aplicando los principios bíblicos del matrimonio nos dará un fundamento más fuerte que el de nuestros amigos y vecinos inconversos. Nosotros sabemos esto, pero ¿qué estamos haciendo al respecto? En otras palabras, ¿qué hace que un matrimonio sea "cristiano"? De acuerdo al autor Gary Thomas, no estamos haciendo las preguntas correctas. ¿Qué tal si la relación de ustedes no se trata tanto de usted y su cónyuge como de usted y Dios? En vez de preguntarse por qué tenemos problemas, el asunto más importante es cómo salimos adelante. En el libro “Sagrado Romance”, Thomas no escribió sobre el tema: “Cómo tener una relación más feliz.” En ese libro él pregunta: “¿Cómo podemos usar los desafíos, gozos, problemas y celebraciones del matrimonio para acercarnos más a Dios? ¿Qué tal si Dios diseñó el matrimonio para hacernos tanto felices como santos? MIRANDO AL MATRIMONIO REALÍSTICAMENTE “Tenemos que dejar de pedir del matrimonio algo que Dios nunca diseñó que este pudiese dar: perfecta felicidad, una vida libre de conflictos, y una obsesión idolátrica”, explica Thomas. En su lugar, dice, podemos apreciar el hecho de que Dios diseñó el matrimonio para proveer compañerismo, intimidad espiritual y la habilidad de buscar a Dios, juntos. ¿Así que, lo que Thomas piensa es el concepto más equivocado que los cristianos tienen acerca del matrimonio? “Encontrar un compañero del alma, alguien que nos complete”, dice Thomas. “El problema de buscar en otro ser humano alguien que nos complete es, hablando en términos espirituales, idolatría.” Nosotros debemos encontrar nuestra satisfacción y propósito en Dios…y si esperamos que nuestro cónyuge sea “Dios” para nosotros, él o ella van a fallar cada día. Ninguna persona puede llenar semejante expectativa.” Cada uno tiene días malos, le grita a su cónyuge, o es extremadamente egoísta. Más allá de esas imperfecciones, Dios creó al esposo y a la esposa para ayudarse mutuamente a buscar a Dios. Thomas ofrece un ejemplo: “Cuando mi esposa me perdona…y me acepta, Yo aprendo a recibir el perdón de Dios y también su aceptación. En ese momento, ella está modelando a Dios, revelando la misericordia de Dios hacia mí, y ayudándome a ver con mis propios ojos una realidad verdaderamente espiritual.” Mientras que es fácil ver por qué Dios diseñó una unión centrada en la otra persona para un mí centrado en mi propio mundo, vivir de ese modo es un desafío. Así que cuando los impuestos se acumulan, la comunicación se quiebra y usted está simplemente irritado con su esposo o esposa, Thomas ofrece estos puntos para recordar, los cuales le ayudarán a calmar la tensión:
Vemos este último paralelo a través de la Biblia. Por ejemplo, Jesús se refiere a sí mismo como el “esposo” y al Reino de los cielos como a un “banquete de bodas.” Estos puntos demuestran que los propósitos de Dios para el matrimonio se extienden más allá de la felicidad personal. Thomas es rápido en clarificar que Dios no está, por decir, en contra de la felicidad sino que el matrimonio promueve valores aun más altos. “Dios no creó el matrimonio sólo para darnos un sistema placentero para repoblar el mundo proveyendo una institución social permanente para criar hijos. Él plantó el matrimonio entre los humanos como otra señal que apunta a Su propia existencia eternal y espiritual.” Sirviendo a Su Cónyuge Él para la tarde entera en su oficina, otra vez. Ella gasta dinero haciendo cheques que olvida deducir de su chequera. Él se va a jugar al golf en vez de pasar tiempo con los niños. Desde hábitos irritantes hasta situaciones pesadas que parecen imposibles de resolver, el amar al cónyuge durante los tiempos duros no es fácil. Pero las mismas luchas nos conducen también para iluminar lo que valoramos en el matrimonio. “Si la felicidad es nuestro objetivo principal, nos vamos a divorciar tan pronto como la felicidad parezca desvanecerse, dice Thomas. “Si recibir amor es nuestra meta principal, vamos a abandonar a nuestro cónyuge tan pronto como parezca que ellos están menos atentos a nosotros. Pero si nos casamos para la gloria de Dios, para modelar Su amor y compromiso a nuestros hijos, y para revelar Su testimonio al mundo, entonces el divorcio no tiene sentido.” Las parejas que han sobrevivido una situación que podría haberlos llevado a la terminación de su matrimonio, tales como la infidelidad o una enfermedad con riesgo de vida, pueden continuar luchando el resentimiento contenido por años, la ira y la amargura. Así que, ¿Cuáles son algunas maneras de fortalecer una relación que está a la deriva, e inclusive animarles a tener una relación saludable? Thomas ofrece las siguientes sugerencias:
Las parejas jóvenes de una manera especial pueden beneficiarse con este consejo. Después de todo, muchos recién casados no están adecuadamente preparados para hacer la transición de verse mutuamente varias veces a la semana, a de pronto tener que compartirlo todo. Las posibilidades incluyen que algunos hábitos molestos y conductas nada atractivas puedan surgir. Sin embargo como cristianos, somos llamados a respetar a todos, incluyendo a nuestro cónyuge. Con una relación centrada en Cristo, una actitud centrada en la otra persona y un compromiso innegociable de hacer que el matrimonio funcione bien, éste florecerá tal cual Dios lo ha diseñado. ORANDO POR NUESTROS HIJOS: 31 días de intercesión por ellos.
EL EMBARAZO EN ADOLESCENTES · Falta de información sobre métodos anticonceptivos. · Relaciones sexuales sin protección. · Falla anticonceptiva. · Uso incorrecto de métodos anticonceptivos, a veces debido a intoxicación por alcohol o drogas. · Violación. No tenemos
información exacta de cómo ha evolucionado la frecuencia de
embarazos en adolescentes a nivel nacional; sin embargo, estamos
informados de las cifras de la DISA Piura, en donde los registros de
embarazadas de 15 a 19 años ha crecido en 20 a 22% entre los años
2001 y 2002; en tanto que, en ese mismo período, el registro de
embarazadas de 10 a 14 años creció en un 60,2%, cifra realmente
alarinante. http://sisbib.unmsm.edu.pe/BVRevistas/ginecologia/Vol50_N2/a06.htm
Alrededor de 115.000 embarazos de
adolescentes al año
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